Aunque ciertamente el libro sería mucho menos poderoso si no se considerada el método con el cuál fue escrito y la historia del autor, eso no significa que perdería todo su mérito si así fuera.
El narrador no es particularmente agradable y por momentos es terriblemente chocante. Quizá lo realmente relevante del asunto es ver cómo el cambio que uno espera en un paciente así no es exactamente el que ocurrió: su personalidad, sus defectos, su chocantería siguen ahí;. Pero la gracia está en que mediante la forma de escribir nos obliga a tener presente los dos lados del personaje: uno es el que conocemos de su vida pasada y el otro trae la perspectiva que nos da su accidente y lo que ocurrió después, lo que siente, lo que desea y extraña.
Creo que a lo largo del libro siempre consideré ambos lados de la historia y la yuxtaposición era bastante interesante. Me parece que lo hubiera sido aún si todo fuera ficción.